Saltar al contenido

¿Puede tu empresa seguir operando si mañana tiene menos agua?

La seguridad hídrica está entrando en la conversación sobre continuidad, riesgo y competitividad empresarial.

Las empresas están acostumbradas a planear qué hacer si falla un proveedor, aumenta el precio de una materia prima, se interrumpe la energía o cambia el costo del gas, pero con el agua ocurre algo distinto: muchas veces simplemente asumimos que estará disponible.

Sin embargo, esa certeza empieza a ser menos cómoda. En 2026, el 61% de los ejecutivos consultados por Capgemini considera que la escasez de agua podría convertirse, durante los próximos cinco años, en una restricción para el crecimiento incluso mayor que la disponibilidad de energía.

La pregunta para una empresa deja entonces de ser únicamente la cantidad de agua que consume.

¿Puede contar con el agua que necesita, en la cantidad y calidad adecuadas, cuando la operación la requiera?

EL AGUA YA ESTÁ ENTRANDO AL MAPA DE RIESGOS DE LAS EMPRESAS

Cuando pensamos en riesgo hídrico, es fácil imaginar una sequía extrema o una fuente que se queda sin agua, pero en una empresa el problema puede aparecer mucho antes.

Una reducción en la disponibilidad puede afectar determinados procesos, un cambio en la fuente puede modificar la calidad, una contingencia puede exigir tratamientos adicionales, nuevas alternativas de abastecimiento o ajustes que no estaban previstos, y todo eso tiene implicaciones operativas y económicas.

Carbon Disclosure Project (CDP, organización global sin fines de lucro que gestiona el único sistema independiente de divulgación ambiental del mundo) publicó un análisis en septiembre de 2026, basado en información de más de 6.500 compañías, que estima en US$397.000 millones los impactos futuros asociados a riesgos relacionados con el agua. Al mismo tiempo, más de un tercio de las empresas evaluadas todavía no analizan sistemáticamente este tipo de riesgo.

Eso ayuda a entender por qué la conversación está cambiando, evidenciando que el agua ya no pertenece exclusivamente a la agenda ambiental. Cada vez tiene más relación con producción, continuidad, inversión y capacidad de crecimiento.

TENER AGUA NO SIGNIFICA TENER EL AGUA QUE NECESITAS

Disponibilidad y calidad son dos asuntos diferentes, por ejemplo, una empresa puede tener acceso al recurso y, aun así, encontrar que el agua no reúne las condiciones que necesita determinado proceso.

La calidad requerida varía según el uso: producción, lavado, enfriamiento, preparación de alimentos, consumo humano o servicios internos pueden exigir características distintas. Por eso, saber que existe una fuente disponible responde solo una parte de la pregunta.

También necesitamos saber qué características tiene esa agua y si realmente es adecuada para aquello en lo que vamos a utilizarla.

Ahí el análisis y la caracterización cobran valor. Conocer parámetros físicos, químicos o microbiológicos permite entender mejor las condiciones del recurso y detectar cambios que podrían tener implicaciones sobre la operación.

Lo mismo ocurre con el agua que una empresa devuelve al ambiente: caracterizarla ayuda a entender qué está pasando y proporciona información para definir los pasos que correspondan.

EL COSTO DEL AGUA VA MÁS ALLÁ DE LA FACTURA

Si miramos únicamente el valor del metro cúbico, podemos subestimar lo que el agua representa para una empresa. Por ejemplo, en una operación que necesita agua con determinadas características para producir, limpiar, enfriar o garantizar condiciones sanitarias, nos preguntamos:

  • ¿Qué ocurriría si esa agua estuviera disponible en menor cantidad?
  • ¿Y si la fuente cambia?
  • ¿Su calidad obliga a incorporar un tratamiento adicional?
  • ¿El proceso tiene que reducirse mientras se encuentra una alternativa?

En ese escenario, el costo ya no está solamente en la factura, puede aparecer en tiempos de producción, logística, inversiones no previstas, cambios operativos o incluso en la capacidad de mantener funcionando determinados procesos.

Y en ese sentido, cobra valor mirar el agua con una lógica parecida a la que aplicamos a otros recursos estratégicos. Las empresas llevan años preguntándose qué tan dependientes son de la electricidad o del gas y qué harían ante una interrupción. Vale la pena hacer el mismo ejercicio con el agua.

EN COLOMBIA, LA CONVERSACIÓN ES ESPECIALMENTE OPORTUNA

El 8 de octubre de 2026, el IDEAM confirmó oficialmente la presencia del fenómeno de El Niño en Colombia y señaló un 83 % de probabilidad de que mantenga una intensidad fuerte a muy fuerte hasta el primer trimestre de 2027.

Esto no significa que deje de llover ni que todas las regiones enfrenten las mismas condiciones, pero significa que empresas y territorios necesitan prestar mayor atención a la disponibilidad del recurso y fortalecer su capacidad de anticipación.

La hoja de ruta nacional frente a El Niño contempla precisamente la preparación ante posibles escenarios de desabastecimiento de agua y la protección de la continuidad de servicios esenciales. El contexto vuelve más pertinente una pregunta que debería hacerse incluso en años climáticamente normales: ¿Qué tan dependiente es nuestra operación del agua y qué sabemos realmente sobre esa dependencia?

LA INFORMACIÓN DA MARGEN PARA DECIDIR

No todas las empresas necesitan las mismas soluciones, pero sí deberían conocer algunos elementos básicos de su relación con el agua:

  • ¿De dónde viene?
  • ¿Qué calidad requiere cada uso?
  • ¿Qué procesos dependen de ella y qué puntos de la operación son más sensibles?
  • ¿Qué ocurre con el agua después de utilizarla?
  • ¿Tenemos información suficiente para detectar un cambio antes de que se convierta en un problema?

A partir de esas respuestas pueden aparecer diferentes caminos: revisar prácticas internas, evaluar consumos, estudiar alternativas de reúso o abastecimiento, fortalecer contingencias o determinar si se requiere la intervención de especialistas en tratamiento.

Una caracterización o un análisis de laboratorio no resuelven por sí mismos toda la gestión hídrica de una empresa.

Lo que hacen es entregar información para saber qué está pasando y decidir con mayor criterio qué hacer después.

Ese es el lugar desde el que HidroQuímica acompaña a sus clientes: ayudándoles a identificar qué necesitan conocer, caracterizar y analizar el agua, interpretar mejor sus condiciones y orientar el diagnóstico cuando los resultados muestran que algo merece atención.

Cuando la solución requiere una intervención que va más allá del laboratorio, el siguiente paso puede involucrar a otros especialistas y aliados.

EL VALOR DE PODER CONTAR CON AGUA

Durante mucho tiempo, muchas organizaciones pudieron tratar el agua como un recurso prácticamente garantizado y hoy sabemos que su disponibilidad, calidad y comportamiento pueden cambiar, y, a diferencia de muchos otros insumos, el agua tiene algo particular: para buena parte de las actividades humanas y productivas no existe un sustituto sencillo.

Por eso, quizás el verdadero cambio no sea empezar a pensar que el agua será valiosa en el futuro, ya lo es. La pregunta es cuánto depende nuestra operación de ella y qué necesitamos conocer hoy para estar mejor preparados mañana.

Equipo de HidroQuímica 💙
Tu aliado en gestión sostenible del agua.

Fuentes consultadas

  • Capgemini Research Institute (2026). A World in Balance 2026: The Resilience Reset. Informe sobre resiliencia empresarial, riesgos climáticos y escasez de agua. Capgemini
    Consultar informe de Capgemini
  • CDP (21 de septiembre de 2026). Companies Expect Nearly US$400bn Hit From Water Impacts. Análisis sobre impactos financieros y riesgos empresariales asociados al agua. CDP
    Consultar análisis de CDP
  • IDEAM (2026). Fenómeno de El Niño. Información y actualizaciones oficiales sobre las condiciones del fenómeno en Colombia. Ideam
    Consultar información del IDEAM
  • IDEAM / UNGRD (2026). IDEAM confirma el fenómeno de El Niño y UNGRD articula la preparación nacional para afrontar sus efectos. Información sobre el contexto nacional y las medidas de preparación.
    Consultar comunicado oficial